ACERCA DEL LIBRO
APROXIMACIÓN A LOS NEGOCIOS AMBIENTALES. El tema de este libro es sencillamente apasionante. Existe la imperativa necesidad de ver en sus páginas, atisbos de aquello que se precisa encontrar en un libro sobre el tema. Este libro es un objetivo terminado dentro de un proyecto de construcción de conocimientos, saberes y métodos aun inconcluso.
Se escribe como una necesidad de la existencia ligada a una dinámica, donde lo ambiental tiene un papel preeminente; y aquellos que hemos recibido formación para los negocios no podemos ser ajenos al acto volutivo de jalonar, gestionar y fomentar todo lo que genere un mejorestar a la sociedad y que de hecho, constituirá en uno de los sectores de negocios mas importantes del siglo XXI; esta consideración aplica a los negocios ambientales.
Esta aproximación constituye un punto de partida amplio para próximas publicaciones que profundicen el rigor conceptual y metodológico. Este libro es descriptivo en un 80%, su faena en muchos casos se acerca a la compilación y descripción de asuntos ya abordados. Lo interesante resulta cuando brinda información variada sobre diferentes negocios ambientales existentes y gérmenes de negocios en crecimiento. Lo expuesto aquí llenará un vacío de información compilada y descripta sobre el tema. Sin embargo, es evidente que en la actualidad existe información muy buena sobre el tema, como la que tiene el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorio, el Instituto Alexander Von Humboltd, la Corporación Colombiana Internacional entre otras fuentes, de las cuales eventualmente se nutre este libro; y aunque este libro no contiene todo sobre negocios ambientales, es un intento por formalizar y sistematizar el tema; es la punta de iceberg de lo que podemos conocer y descubrir si profundizamos en próximas publicaciones sobre el tema negocios ambientales.
Dada la importancia de la información existente sobre el tema, y mi objetivo de organizarla en torno aun enfoque que llamé “negocios ambientales”, en muchos apartes el lector encontrara que este constituye una compilación de información que como es obvio aparece en fuentes muy conocidas.
Los casos en diferentes temas de negocio, se plantean como perspectivas de negocios; ya sea negocios potenciales (gérmenes de negocios), negocios en auge y/o negocios en condición aun incipiente. Cualquiera sea la situación, el objetivo al presentar los casos es confirmar la realidad de estos negocios. Algunos casos corresponden años de la década pasada, desde 1995-2007 para tales casos en las referencias aparece indicado el año de publicación de la información, o la fuente donde es posible actualizarla. En tal sentido, se presentan unos referentes de negocios y mercados que traen un historial, están operando actualmente o que puedan dar un panorama de su potencialidad. Los casos generalmente son noticias nacionales e internacionales, memorias e informes que aparecen en diferentes medios de comunicación.
El eslabón perdido del desarrollo sostenible. La finalidad del libro es hacer evidente que existen y están en germen unos negocios considerados afines con el ambiente. En tal sentido, como quiera que el discurso del desarrollo sostenible no ha encontrado una ruta plausible para su instrumentación; se proponen los negocios ambientales como la ruta mas coherente para lograr el desarrollo sostenible; sin embargo, dado que estos negocios no se han desarrollado plenamente y en muchos círculos el tema no está en la prioridad de las agendas, en la actualidad los negocios ambientales constituyen el eslabón perdido del desarrollo sostenible. La manera de visibilizarlos y ponerlos en perspectiva constituye la esencia de este libro.
CONTENIDO
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CONTENIDO 8
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INTRODUCCION: LOS NEGOCIOS AMBIENTALES Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE 17
CAPITULO UNO 26
1. ANTECEDENTES DE LOS NEGOCIOS AMBIENTALES 26
1.1 El gran debate Maltusiano de la demografía y los sentimientos conservacionistas 26
1.2 Desarrollo de las distintas ecologías de principios del siglo XX 28
1.3 Organizados en pro del ambiente 31
1.4 Papel protagónico de Naciones Unidas 41
1.5 La Conferencia Sobre el Medio Humano de Estocolmo. 44
1.6 Iniciativas de los gobiernos. 54
CAPITULO DOS 58
2. APROXIMACION A LOS NEGOCIOS AMBIENTALES 58
2.1. Consideraciones Previas 58
2.2. Razones para la existencia de negocios ambientales 63
2.2.1. La causa eficiente 63
2.2.1.1. Conferencia de las naciones unidas sobre Medio Humano, realizada en Estocolmo, suecia en el año de 1972. 64
2.2.1.2. Conferencia de 1992 de las Naciones Unidas sobre Ambiente y el Desarrollo – Cumbre de la Tierra. 65
2.2.1.3. El Convenio sobre la Diversidad Biológica. 67
2.2.1.4. Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. 67
2.2.1.5. Otros convenios, acuerdos y tratados internacionales, relacionados con el aspecto medio ambiental. 69
2.2.2. ¿Porque surgen los negocios ambientales? 72
2.2.2.1. Pasividad. 72
2.2.2.2. Reactividad 72
2.2.2.3. Preactividad 73
2.2.2.4. Proactividad. 73
2.3. Aproximación a una definición de negocios ambientales 76
2.4. Oportunidades del mercado para los negocios ambientarles 78
2.5. CIFRAS DE NEGOCIOS AMBIENTALES 79
METODOLOGIA DE PRESENTACION DE LOS NEGOCIOS AMBIENTALES 80
CAPITULO TRES 84
3. ECOTURISMO- TURISMO ECOLOGICO 84
3.1. Comienzos del ecoturismo 85
3.2. Algunas definiciones del término 86
3.3. Razones para la elección del ecoturismo como opción valida para el turismo. 91
3.4. Tipos de Ecoturistas 92
3.5. La actividad empresarial del ecoturismo 94
3.6. La infraestructura ecoturísticas 98
3.7. Hoteles o construcciones para los alojamientos de ecoturistas. 99
3.8. Ecotransporte 100
3.9. Centros de Información 101
3.10. Senderos ecológicos. 101
3.11. Empresarios del ecoturismo 104
3.12. Indicadores para la consecución de un turismo sostenible. 106
3.13. Cifras referente al ecoturismo y el turismo en general 107
3.14. Guía ecoturísticos 108
3.14.1. FUNCIONES 109
3.14.1.1. Función General: 110
3.14.1.2. Función Específica 110
c. Elabora informes al finalizar los itinerarios. 111
d. Acompaña a los ecoturistas en sus compras, paseos, visitas, espectáculos y diversiones. 111
e. Controla periódicamente el grupo de ecoturistas que está bajo su responsabilidad. 111
f. Toma decisiones en situaciones especiales que afectan al turista. 111
g. Coordina los servicios que se le prestan al turista durante los recorridos. 111
h. Asiste al turismo en los primeros auxilios y coordina su ingreso a los centros hospitalarios. 111
i. Distribuye el tiempo entre los diferentes puntos del itinerario. 111
3.14.2. Clasificación 111
CAPITULO CUATRO 113
4. EDUCACION AMBIENTAL 113
CAPITULO CINCO 124
5. CONSULTORIAS Y ASESORIAS AMBIENTALES 124
CAPITULO SEIS 126
6. CIFRAS DE ALGUNAS EMPRESA MUNDIAL 126
CAPITULO SIETE 138
7. BONOS AMBIENTALES y MDL 138
7.1. Consideraciones previas. 138
a. Actividades que emiten GEI4: 140
b. ¿Porque es necesario reducir los gases de efecto invernadero? 140
c. Reducción – GEI 141
7.1.1 Caso 1. Aprovechamiento Eólico de la Alta Guajira -Producción limpia 143
7.1.2. Caso 2. Desarrollo Económico y Social de Comunidades Campesinas en la Planicie Caribe de Colombia con Base en el Manejo Sostenible de Bosques Naturales y de Plantaciones Forestales – MDL Bonos ambientales. 144
7.1.3. Caso 3. Minerías sostenibles MDL 147
7.1.4. Caso 4. Conservación y Ampliación de la Cobertura Forestal para La Regulación Hídrica y el Manejo de las Emisiones del GEI como Opción de Desarrollo Sostenible en el Departamento del Quindío. 147
7.1.5. Caso 5. Conservación de Bosques Naturales Amenazados en los Parques Tinigüa y la Macarena 149
7.2. BONOS DE CONSERVACION 152
7.2.1. Caso 1: Conservación Forestal: 153
7.2.2. Caso 2 Recuperación y Manejo Integrado de Ecosistemas Para Conservación de la Biodiversidad e Implementación del Mecanismo de Desarrollo Limpio en Urabá. 154
7.3. BONOS DE EMISION 157
7.3.1. Caso 1. Negocios. Bonos Ambientales 160
7.4. Bonos de descontaminación para empresas 165
CAPITULO OCHO 169
8. BIENES AMBIENTALES 169
8.1.1. Productos Naturales No Maderables (PNNM) 169
8.1.1.1. Aceites esenciales y oleorresinas 170
8.1.1.2. Gomas y resinas 171
8.1.1.3. Colorantes, pigmentos y tintes naturales: 172
8.1.1.4. Hierbas y especias 173
8.1.1. Caso 1. Auge de las plantas aromáticas 174
8.1.2. Caso 2. Especias aromáticas para exportación 175
8.1.1.5. Plantas medicinales y fitofarmacéuticas 176
8.1.3. Caso 3. Exportación de plantas aromáticas y medicinales 177
8.1.4. Caso 4. Extractos natural posible sustitución para el Bromuro de Metilo 178
8.1.5. Caso 5. La demanda de plantas medicinales y aromáticas en Colombia 179
8.1.1.6. Flores Exóticas 180
8.1.6. Caso 6. Nuevas tendencias: flores comestibles 181
8.1.6.1. Frutos Exóticos 183
8.1.7. Caso 7. Pomona busca fortalecerse como distribuidor de exótico en Europa 185
8.1.8. Caso 8. El mercado de EE.UU. monitoreo de mercados 185
8.2. Producción Ecológica 186
8.2.6. Sobre precios de productos agropecuarios 200
8.2.7. Productos promisorios 201
8.2.8. Un espacio para Productos Orgánicos 202
8.2.8.2. Caso 2. La agricultura ecológica es rentable 204
8.2.8.3. Caso 3. El mercado de Productos ecológicos en Estados Unidos 205
8.2.8.4. Caso 4. Alimentos ecológicos procesados: una opción para la agroindustria. 209
8.2.8.5. Caso 5. Una década produciendo orgánicos 213
8.2.8.6. Caso 6 Se exporta mora productos con practica de manejo sostenible. 213
8.2.8.7. Caso 7. Frutas en polvo y colorantes naturales 214
8.2.8.8. Caso 8. Fibras naturales una alternativa con futuro 215
8.2.8.9. Caso 9. Preferencias de los consumidores europeos 215
8.2.8.10. Caso 10. Frutas y hortalizas contribuyen a evitar el envejecimiento celular. 216
8.2.8.11. Caso 11. El mercado de orgánicos registra gran crecimiento en Holanda. 218
8.2.8.12. Caso 12. Buenas perspectivas de mercado para el banano orgánico. 219
8.2.8.13. Caso 13. Colombia exporta aceite de palma 220
8.2.8.14. Caso 14. Biocomercio, un negocio que conquista paladares. 221
8.2.8.15. Caso 15. Primera cadena de comidas rápidas certificada como orgánica. 224
8.2.9. Productos Naturales Maderables (PNM) 224
CAPITULO NUEVE 227
9. ECOPRODUCTOS INDUSTRIALES 227
9.1.1. Caso 1. Hacia un vehículo de emisión cero 229
9.1.2. Caso 2. Desarrollo de la empresa de energía rural del Brasil. 230
9.1.3. Caso 3. Producción limpia 233
9.1.4. Caso 4. Llegan los autos no contaminantes 235
9.1.5. Caso 5. El mini auto ecológico: un cóctel audaz de diseño y gran tecnología 238
9.1.6. Caso 6. Hidrogeno pide el relevo a la gasolina 241
9.1.7. Caso 7. Fabrican un automóvil que funciona con aire comprimido 243
9.1.8. Caso 8. NEC produce el primer computador ecológico 246
9.1.9. Caso 9. Negocio: Casas sostenibles y confortables 248
9.1.10. Caso 10. Negocio. Biovivienda 249
9.1.12. Caso 12. Negocio. El ocaso del petróleo y las perspectivas de las energías renovables 250
9.1.14. Caso 14. Negocio. El fin de una era. Producción limpia 254
9.1.15. Caso 15. Negocio. El futuro es del Hidrógeno. Energía – Producción limpia. 256
9.1.16. Caso 16. Negocio. Ventajas y desventajas de la energía Eólica. Energía sostenible – producción limpia. 257
9.1.17. Caso 17. El nuevo negocio del viento 259
9.1.18. Caso 18. Alto Amazonas se acerca al desarrollo sostenible con energía solar 261
9.1.19. Caso 19. Negocio. El aire, un nuevo combustible 262
9.1.20. Caso 20. Negocio. Energía Eólica. Energía limpia 264
9.1.21. Caso 21. Negocio. Australia construirá la planta de energía solar más grande del mundo. Energía renovable . 268
9.1.22. Caso 22. Negocio. El eco - combustible 271
9.1.23. Las empresas Tecnológicas apuesta por el marketing verde 273
9.1.24. IBM, el gigante azul, se pone “verde” 276
9.1.25. Los avances de una industria 278
CAPITULO DIEZ 280
10. BIOTECNOLOGIA 280
CAPITULO ONCE 286
11. BIOPROSPECCION 286
CAPITULO DOCE 292
12. APROVECHAMIENTO DE RESIDUOS SÓLIDOS Y PRODUCTOS MENOS CONTAMINANTES. 292
12.1. Residuos sólidos. Clasificación 294
12.1.1. Residuos sólidos mineros e industriales 297
12.2. Algunos usos de los residuos sólidos. 302
12.3. Recuperación de residuos sólidos urbanos 312
12.3.1. Fracción de papel 312
12.3.2. Chatarra magnética 313
12.3.4. Vidrio 313
12.3.5. Plásticos 314
12.3.6. Materia orgánica 314
12.4. Aprovechamiento de otros tipos de residuos. 315
12.5. Algunas experiencias en el negocio: manejo de residuos sólidos. 316
12.5.1. Caso 1. Negocio: Manejo de Residuos Sólidos 316
12.5.2. Caso 2. Negocio: Manejo de Residuos Sólidos 317
12.5.3. Caso 3. Producción más limpia: mas vale prevenir que curar 319
12.5.4. Caso 4. Reciclado de automóviles en Alemania 320
12.5.5. . Caso 5. Negocio. Compost 321
12.5.6. Caso 6. El proceso WAASA: Manejo eficiente de residuos sólidos 323
12.5.7. Caso Colombiano 325
12.5.8. Caso 8. . Ejemplo de empresa que han contribuido a la gestión integral de residuos sólidos (Colombia). 327
12.5.9. Caso 9. Potencial del negocio ambiental aprovechamiento de residuos (Colombia). 328
12.5.10. Oportunidades de negocio en el manejo de residuos en el marco de la implementación del proyecto zeri (cero emisiones). 328
12.5.10.a Gérmenes de negocio en el proyecto zeri 330
12.5.10.1. Cultivos piscícolas y fermentadores de cervezas 330
12.5.10.2. Producción de Azúcar 330
12.5.10.3. Bosques 331
12.5.10.4. Pulpas e industrias de papel bajo presión 331
12.5.10.5. Plásticos, cemento y materiales de construcción 331
12.5.10.6. Utilización de los procesos sabios de la naturaleza, pigmentos y color. 332
12.5.10.7. Las ceras 332
12.5.11. Caso 12. Ejemplo: Negocios. El Mercado de Intercambio de Residuos 333
12.5.12. Propuesta Gráfica 336
12.6. Un potencial negocio en el futuro cercano 337
12.6.1. Empresas de oustsourcing ambiental para la industria. 337
CAPÍTULO TRECE 339
13. ECOETIQUETADO 339
13.1. CATEGORÍA DE LAS ETIQUETAS ECOLÓGICAS 342
13.2. Etiquetas positivas y negativas 344
13.3. Verificación del contenido de la etiquetas 345
13.4. COMENTARIO ACERCA DEL ETIQUETADO ECOLOGICO EN COLOMBIA 346
13.4.1. Sello de Alimento Ecológico. 347
13.4.2. Sello Nacional Ambiental 348
13.4.3. Que indica un producto identificado con el logo de SAC. 349
13.4.4. Beneficios ambientales y económicos del sello nacional ambiental 350
13.4.5. Impactos de un programa de etiquetado ambiental 352
13.4.6. Razones para por las que una compañía debería buscar que sus productos tengan la Ecoetiqueta. 354
13.4.7. . ¿Cómo acceder al Sello Nacional Ambiental? 355
13.4.8. Costo de acceso al Sello Nacional Ambiental? 356
13.4.9. ¿Existen otras etiquetas ambientales en Colombia? 357
14. LOS BANCOS VERDES: FINANCIAMIENTO DE EMPRESAS ECOLOGICAS, SOSTENIBLES Y AMIGABLES CON EL AMBIENTE. 359
14.1. Caso 1. BID ofrece 300 millones de dólares para etanol. 362
14.2. Caso 2. Financiación para negocios verdes 362
CAPITULO 15 ……………………………………………………………………………………………………………………………. 367
16. EL FUTURO DE LOS NEGOCIOS AMBIENTALES……………….………………………………………..…. 367
16.1. El sentimiento nostálgico de la vida frente a la crisis ambiental………………………………. 367
16.2. Los negocios ambientales la sexta ola………………………………………………………….………………. 368
16.3. Cifras y datos acerca del futuro de los negocios ambientales………………………………….. 369
CONCLUSION ……………………………………………………………………………………………………………………………375
INTRODUCCION: LOS NEGOCIOS AMBIENTALES Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE
En la década pasada apareció en un comercial de la Televisión Internacional la imagen de un Ingeniero de SHELL, que contaba su experiencia y parafraseándola era algo como: Los combustibles fósiles no pueden seguir siendo la fuente de energía del planeta, es necesario, extraer la energía de fuente renovable y más amigable con el medio ambiente. Sigue comentando- el ingeniero- algunos me han llamado Loco, Hippie, Soñador, Utópico; pero finaliza diciendo: “Últimamente me llaman Gerente de Proyectos de SHELL. ¿Qué es lo se menciona aquí? Es la realidad misma de un negocio que no solo cubrirá el mundo por los siguientes años, sino por los siguientes siglos. A saber, los negocios ambientales.
La referencia a los negocios ambientales nos aproxima a toda actividad productiva que genere ingresos por la promoción, protección, recuperación, asesoría y demás acciones que privilegien al medio ambiente y sus actividades conexas; o como lo llama Eduardo Moraga (2007), el “negocio de las exigencias ambientales” , Moreno (2007), los denomina “negocios con éxito sostenible. ”
Los negocios con éxito ambiental, amigables con el ambiente y bionegocios son incluyentes porque a esta agenda están invitados tanto países desarrollados como países en vía de desarrollo que posean capital natural.
Los países desarrollados lo hacen desde la promoción mundial de los ecoproductos industriales que es un mayor énfasis por la capacidad de generar innovaciones vía tecnologías verdes o amigables con el ambiente.
Los países en desarrollo tienen una alternativa plausible en el desarrollo sostenible; porque este constituye nuestra carta de navegación para vivir en los escenarios del siglo XXI, donde los recursos naturales que tanto estima el desarrollo sostenible serán altamente valorados.
“Los lideres de las grandes corporaciones globales coinciden en que los retos más importantes que tendrán que enfrentar durante el presente milenio estarán asociados a la sostenibilidad ambiental. Así mismo, muchos analistas predicen una revolución de recursos, donde la eficiencia financiera no será en único indicador de progreso de las Naciones del Mundo y el criterio de efectividad de las economías no será determinado por las bolsas de valores o las reservas monetarias, sino por la calidad de su capital natural” (Gianni López, 2002).
Al respeto es importante, anotar que los bienes y servicios con ventaja ambiental han conquistado el mercado y han llegado para quedarse. La revista forum de comercio internacional nos comenta: “Apenas conocido por el gran público, el sector de las tecnologías, productos y servicios ambiéntales ha alcanzado en 20 años un tamaño comparable al de las industrias aeroespacial y farmacéutica, con una cifra de negocios de unos US$ 450.000 millones en el año 2000. En el 2010, dicha cifra debería ser de US$ 640.000 millones. De ese total mas del 15% corresponderá a los países en desarrollo y emergentes” . (Las negrillas son énfasis del autor).
Claro está que esta referencia al desarrollo sostenible como una redención para los países en desarrollo solo puede ser concebida como aplicable toda vez que su esfuerzo por construir ese desarrollo esté respaldado por su capital natural y la cualificación del recurso humano, en procura de lograr valor agregado y competitividad.
El desarrollo sostenible promueve un progreso incluyente; sin embargo algunos modelo actuales llevan a cabo dinámicas de desarrollo a expensa de los demás; en el cual unos ganan otros pierden, es decir, el desarrollo suma cero; pero el desarrollo sostenible es equitativo previendo que nuestro bienestar presente y futuro no debe excluir el bienestar de los demás, no sea que la condición de pobreza, atraso y deficiente calidad de vida de los demás también llegue afectar el ambiente donde vivo (efecto boomerang); el desarrollo sostenible tiene en cuenta que la tierra es un lugar en donde están tejidas relaciones de madre e hijos, y cualquier efecto adverso a cualquiera de sus hijos es directamente proporcional a la familia y afecta las relaciones.
El desarrollo sostenible es contrario a la asimetría económica y social que vive el mundo, por eso alcanzarlo es tan difícil, pues supondría un cambio de modelo en los en los países y en el mundo. Pocos países están en condiciones de ceder ante estas posiciones; se cita el caso de la Ronda de DOHA que es un intento por acercarse a la equidad internacional en el comercio y el medio ambiente, ha sido repetidas veces bloqueada y boicoteada. Así las cosas no hay voluntad y en tal sentido, es preciso sentar dos posiciones:
El desarrollo sostenible tiene dos dimensiones para ser medido: Una Mundial y una Local.
Para ser coherente con el desarrollo sostenible, debe cambiarse el modelo de hacerse ricos que tienen los países y los individuos.
En la primera posición es necesario indicar que un país no puede proclamar su desarrollo (local) sostenible cuando el logro de este desarrollo supuso el detrimento de otros países, y afectó negativamente el tejido social, ambiental, cultural y económico del desarrollo (mundial) de otros países. Pero sin embargo, algunos proclaman su desarrollo sostenible y generan los índices sesgados y conveniente a sus intereses para validar lo que suponen es desarrollo sostenible.
Cuando el desarrollo de un país, privilegie la equidad en su interior y al mismo tiempo propenda por el bienestar de los demás países sin afectar negativamente su tejido social, económico, cultural y ambiental, es allí cuando podemos hablar de desarrollo sostenible.
Pero en un mundo donde Darwin después de perder la batalla con los creacionistas reencarnó en los empresarios y dirigentes de países ricos, no es posible hablar de equidad y justicia; el Darwinismo social y económico es la religión de los países ricos, “en la evolución actual solo sobreviven las especies que se adaptan” y ¿Quiénes se adaptan? Pues claro, aquellos que tienen los medios. La globalización es la teoría de Darwin aplicada al “desarrollo” mundial, y que dice: Hay una lucha por la existencia, sea competitivo (adáptese, sino desaparezca), y ¿quienes pueden ser competitivos?, pues aquellos que controlan los medios estratégicos de producción mundial y ¿es que los demás no tienen derecho a existir, en razón de su condición humana?, responde Darwin, pues en la selección actual, solo sobreviven las especies que se adapten, no importa si, tiene derecho a existir o no, el asunto aquí no es, de derechos, sino de existencia en razón a la posibilidad de adaptarse a las condiciones.
En medio de este panorama, el desarrollo sostenible aparece con un nuevo discurso, mas humano, diciéndonos que tarde o temprano la madre tierra pasará la cuenta de cobro por los excesos e inconsecuencia que se cometen dentro de ella, también, quiere decirnos que el mundo es un sistema, y forma una cadena, que no puede ser mas fuerte que su eslabón mas débil. Que las “miserablezas” que el primer mundo ha generado en el tercer y cuarto mundo, pronto se devolverán hasta allá.
Resulta aquí muy pertinente este comentario “dentro del primer mundo se ha instalado ya un tercer mundo de desposeídos sin techo enfermos, ancianos y desempleados… en tanto que cada País del tercer mundo tiene su propio primer mundo de privilegios y acceso a la cultura portátil y al universo veloz de la modernidad” (Carlos Fuentes, 1992).
¿Será que la balanza se inclinará a favor de la aparición de un mayor numero de acaudalados y ricos en todos los países del mundo?, pues sencillamente no, las tendencias nos dicen que cada día la riqueza se concentra (Aníbal Ford, 1999).
Los males sociales no solamente afectan a los países pobres sino que a la par con la globalización económica también ha llegado la globalización de otros componentes. Los componentes tipo exportación hoy son: La pobreza, el cambio climático, el narcotráfico, el terrorismo en todas sus manifestaciones, la corrupción, la mendicidad. El desarrollo tal como fue concebido por el primer mundo tiene una enfermedad que ha desencadenado y seguirá desencadenando otras enfermedades sociales de imprevisible dimensión.
Llegó pues el momento de sentarnos a repensar el mundo y la existencia. Quizás no sea demasiado tarde para razonar que podemos vivir dignamente y crear armonías posibles entre ricos y pobres. Lo anterior supone unas negociaciones que privilegien la transparencia, la dignidad humana y el respeto por la persona humana.
La concepción del desarrollo sostenible debe poner de relieve que la forma de hacerse ricos que tienen muchos países es incoherente; históricamente el saqueo de recursos en diversos países, la instalación de estructuras de poder capaces de distorsionar la dinámica económica de los países pobres y ponerlas a favor de los países ricos, ha afectado ostensiblemente las sociedades del tercer y hasta del cuarto y quinto mundo, en unos grados de pobreza y dependencia que degradan su dignidad; lo anterior impone la necesidad de exigir que la negociación de los recursos genéticos, y el biocomercio en general, se haga tomando como base el factor ético y ambiental; es necesario que se imponga el imperativo del comercio ético, del comercio con justicia en una dinámica que vaya mas allá de la rentabilidad a ultranzas.
Los negocios ambientales son la única realidad posible que tenemos- los pueblos pobres con capital natural-, la única abertura que nos deja la avanzada tecnología y cúmulo de riquezas de los países ricos, para soñar con el desarrollo, la posibilidad de existencia digna y el progreso de nuestros pueblos; el gran desafió está en ¿cómo encontrar la forma que nos permita ser actores en este nuevo escenario que se avecina?
En esto adquiere pertinencia la prospectiva, tomando como punto de partida el argumento, según el cual el futuro no está escrito en ninguna parte, hay que crearlo, dibujarlo, soñarlo, pintarlo y construirlo desde el presente. El futuro no es aquello que esperamos, es aquello que hacemos hoy.
El futuro esta por hacer, es múltiple y podemos influir en él, no importa desde donde lo hagamos, ya sea partiendo de lo posible o de lo probable, lo que importa es que acciones emprendemos para lograr lo deseado. Por eso llama la atención lo que dice Merello Agustín (1973) “… La prospectiva pretende construir el futuro, así anticipa la configuración de un futuro deseable; luego de ese futuro imaginado reflexiona sobre el presente con el fin de insertarse mejor en la situación real, para actuar mas eficazmente y orientar nuestro desenvolvimiento hacia ese futuro objetivado como deseable”, la prospectiva se propone entonces hacer el futuro deseable mas probable que los otras opciones de futuro.
Para algunos parece una utopía, pero en palabras de Anatolle France (1924) “La utopía es el comienzo de todo progreso y el diseño de un futuro mejor”. “Las realidades de hoy son las utopías de ayer” (Juan Pablo II). ¿Para qué sirve la utopía? “Yo también me lo pregunté siempre, porque siempre ella está en el horizonte; y si yo camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Y si yo me acerco diez pasos, ella se coloca diez pasos más allá. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar”. (Benedetti, 1997).
Hay un entorno propicio para el desarrollo de los negocios ambientales, el SIGLO XXI será el siglo de los negocios amigables con el ambiente. Algún día a todos los negocios les será exigibles su amistad con el ambiente; el tema ambiental, y sus implicaciones en las empresas y las relaciones de intercambio industrial y comercial ya ocupa las agendas de universidades, gobiernos, ONG´s, grupos políticos, cine, la televisión, la Internet y un sinnúmeros de escenarios donde convergen desde el mas humilde pensador hasta el gran científico de la NASA. El día llegará y está ante nosotros, no han transcurridos diez años de inicio del Siglo XXI y ya los premios Nóbel de Paz, son aquellos que ponen el alto relieve el tema ambiental y se preocupan porque la agenda del desarrollo sea aquella que incorpore el elemento ambiental. No estamos lejos del día cuando los premios Nóbel de economía sean aquellos que validen las teorías de los negocios ambientales en un entorno cambiante a favor de la vida y la sostenibilidad del planeta.
Según John Doerr “…2000 millones de personas en el mundo aún no tienen luz. Afirma John Doerr (2007) que China se ha propuesto para el año 2010 obtener un 15% de su energía de fuentes renovables. La magnitud de la oportunidad es colosal. ¿Quién proveerá la tecnología para reducir el costo de la energía solar o eólica, que las ponga finalmente al alcance de la mayoría de los consumidores?”
Los negocios ambientales, es decir aquellos amigables con el ambiente, ya están aquí; llegaron para quedarse, ya son una realidad; según Eduardo Remolins “… los capitalistas de riesgo norteamericano invirtieron, en el año 2005, US$ 1.600 millones en tecnologías limpias, un 35% mas que en 2004, ya no es una elección de ser rentable o verde, hay que ser las dos cosas”. Esto confirma la base del discurso del desarrollo sostenible que se pretende instrumentar a través de los negocios ambientales; a saber, negocios/empresas viables económicamente, aceptables socialmente y sostenibles ambientalmente. Reviste importancia, la predicción oficial de la empresa Unisys en el sentido de que “la estandarización de la TI (tecnología de información), los retos del acceso al servicio y los requisitos “verdes” dominarán el outsourcing en 2008; agrega Unisys en su predicción que los centros de datos con conciencia ambiental basados en tecnología "verde" proliferarán a través de todas las industrias” .
Santiago Vilanova (2004) prevé que “en los países más ricos, Estados Unidos, Japón, y Alemania, una de las fuerzas más importantes de su economía será la lucha contra el deterioro ambiental. Otro efecto positivo del nuevo será la expulsión de la circulación de las políticas ambientales deficientes. Los grandes lobbies del sector automovilístico, químico, agroindustrial, energético o farmacéutico, deberán estudiar adecuadamente sus inversiones si quieren progresar. Los servicios ambientales acabarán siendo cotizados en la Bolsa de Wall Street como antaño lo fueron las acciones de las sociedades más contaminantes ”.
En tal sentido este libro se propone hacer una aproximación a los negocios ambientales actuales, los negocios potenciales, los negocios en gérmenes y da pautas para comprender la ruta que seguirán los emprendimientos en los próximos años.
CAPITULO UNO
1. ANTECEDENTES DE LOS NEGOCIOS AMBIENTALES (
El mercado ambiental es la expresión
de la acción colectiva frente a la crisis
ambiental. Revista Comercio Exterior
Marzo de 2002.
Es a finales del siglo XIX cuando se presenta la ecología como una nueva ciencia biológica. Con importantes obras prohijadas por estudiosos del medio ambiente acuático, con valiosos aportes de los botánicos, y los zoólogos en menor proporción. El siglo XIX no sólo acuñó y dio forma a un nuevo término, el de ecología, sino que lo llenó de contenido suficiente para justificar el nacimiento de una nueva ciencia, dentro de una óptica transformista y como rama especializada de la biología.
El surgimiento de la ecología se vio privilegiado por el desarrollo convergente de muchas otras ciencias teóricas y practicas, que volcaron su interés a la problemática de los seres vivos y su entorno, o en la elaboración de nuevos métodos para comprender los problemas de la población.
1.1 El gran debate Maltusiano de la demografía y los sentimientos conservacionistas
Thomas R. Malthus inició con su obra el gran debate de la población mundial y su relación con el crecimiento económico.
Cuando hablamos del tema de la población mundial podemos remontarnos hasta algunos matemáticos del siglo XVIII; y bien podemos citar Leonhard Euler (1707 – 1783), a quien se le atribuye la autoría de los primeros estudios de los censos disponibles para descubrir las tendencias demográficas, para los cuales utilizó modelos matemáticos. Pero el mundo aun debía esperar mas, fue entonces cuando a finales del siglo XVIII se dio curso al gran debate sobre la población mundial, con la consabida obra de Thomas R. Malthus (1766 – 1834) investigación en cual se recomendaba por primera vez en la historia la necesidad del control de la natalidad para luchar contra la progresión demográfica que amenazaba la misma supervivencia de la humanidad. Durante el siglo XIX se multiplican los estudios demográficos contando con mejores técnicas estadísticas, instrumento fundamental para el estudio científico de las tendencias de la población. Aunque el objetivo de los demógrafos (Quètelet, Varhulst, etc.) fuese la población humana, lógicamente sus métodos de estudio resultarían de gran utilidad para los ecólogos que pensando en los limites del planeta enfrentaban los problemas de las poblaciones de ecosistemas naturales, con sus equilibrios y evoluciones.
En medio del devenir histórico existente entre el hombre y la naturaleza, en el siglo XIX la humanidad asistió al surgimiento y consolidación de la revolución industrial, con sus impactos contrarios al medio ambiente; fueron tales los efectos, que se hizo necesario por fuerza de las circunstancias, la constitución grupos y sociedades de inspiración romántica para salvaguardar los “monumentos naturales”, según expresión de Alexander Von Humboldt refiriéndose a las maravillas de la naturaleza salvaje.
La naturaleza fue sumando amigos y protectores que realizaban una labor considerable en el estudio de las costumbres de los animales, elaboraron las listas de especies en vía de extinción, de igual modo se realizaron campañas destinadas a la preservación de los lugares de mayor belleza salvaje, incluso sin estar catalogados como zonas protegidas por los Estados y, concomitantemente se generó una progresiva concientización ciudadana sobre el conveniente respeto que merece la naturaleza, extremadamente frágil a pesar de su gran capacidad de viabilizarse.
1.2 Desarrollo de las distintas ecologías de principios del siglo XX
El siglo XX da cuenta del progreso científico, y la importante tarea de ordenar los conocimientos ecológicos en tratados sistemáticos. Una fuerza impulsora cada vez mas creciente se aglomeró en torno a la protección del medio natural y el campo para operar fue la ecología.
Etapas históricas de la sistematización de la ecología:
a) El encuentro en ecólogos, botánicos y zoólogos tiene lugar hacia la década de los veinte, cuando se empieza a hablar de comunidades ecológicas mixta y de bioecología, prefiriendo esta nueva expresión a las tradicionales de ecología vegetal y ecología animal.
b) Es a partir de esta coincidencia cuando puede hablarse de la ecología como ciencia. No es de extrañar, por consiguiente, que los primeros tratados de ecología general se publiquen durante la tercera década del siglo XX, aunque las obras más significativas serán posteriormente a la Segunda Guerra Mundial.
c) A pesar de que los primeros estudios de ecología humana se remonten a principios del siglo XX, esa rama de la ciencia ecológica se desarrolla, asimismo, después de la Segunda Guerra Mundial, con dos líneas de trabajo perfectamente diferenciadas: la etnológica, preocupada por las comunidades humanas primitivas; y la urbana, interesada en las comunidades modernas y trabajando en intima relación con la sociología.
d) La problemática de la contaminación provocada por la sociedad industrial se remonta al siglo XIX. Pero la magnitud del deterioro del medio ambiente adquiere una dimensión planetaria hacia la mitad del siglo XX. Por esa causa, el esfuerzo de salvaguardia de la naturaleza que se había iniciado en el siglo anterior con la creación de parques naturales, progresivamente se amplia a nivel de biosfera, entendida como el ecosistema de toda la gran comunidad viviente mundial. De ahí nacerá la ecología política, con la proliferación de movimientos militantes ecologistas y el inicio del gran debate de las últimas décadas del siglo XX sobre los límites del crecimiento.
La acumulación de estudios y experimentos, la búsqueda de un nuevo vocabulario y las sistematizaciones parciales sobre cuestiones particulares hicieron posible la publicación de las primeras ecologías generales durante la década de 1950. El trabajo de síntesis fue especialmente laborioso, debido a la enorme cantidad de neologismo forjados por los primeros ecólogos, que hicieron necesaria la publicación de un primer glosario de nomenclatura, obra de J. R. Carpenter, en 1938. También colaboró eficazmente al desarrollo de la ecología general el tratado de bioecología de Clements – Shelford.
Casi cien años después de la primera definición de Ernst Haeckel, la ecología se redefinía como la ciencia que trata de las relaciones entre los seres vivos y medio físico, así como las relaciones con todos los demás seres vivos de dicho medio. F. C. Evans (1956) insistió en el papel primordial de los ecosistemas y del interés en centrar su estudio desde una perspectiva energética.
Dentro de la ciencia ecológica, el hombre ocupa un lugar destacado entre los seres vivos que pueblan la Tierra. Es lógico que la metodología de esta nueva ciencia, que se iba perfeccionando a medida que avanzaba el siglo XX, se mostrase adaptada al estudio de los humanos, a grupos formando poblaciones. No hay que olvidar que la demografía se inicio precisamente como ciencia del hombre, ampliándose sólo más tarde al conjunto de las otras poblaciones.
Por otro lado, la ecología humana podía aprovechar la información acumulada en los trabajos de geógrafo, etnólogos y sociólogos, que investigaban con rigurosa metodología las comunidades humanas rurales y urbanas.
1.3 Organizados en pro del ambiente
El interés en salvaguardar los múltiples espacios naturales y especies salvajes en peligro de extinción, estimuló la creación de las principales organizaciones para proteger la naturaleza que se fundaron durante la primera mitad del siglo XX. Entre ellas destaca el Nacional Trust británico, organizado al estilo de una fundación, que ha logrado salvar infinidades de parajes naturales del Reino Unido. Resulta importante la convocatoria realizada por Paúl Sarazin, presidente de la Liga Suiza para la Protección de la Naturaleza, esto marcó un hito trascendental puesto que fue la primera Conferencia Internacional sobre tal asunto, que se celebró en Berna (1913) y que cristalizaría años más tarde en la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza y de sus Recursos (UICN), organización independiente que agrupa a centenares de otras organizaciones públicas y privadas, al mismo tiempo que convoca sus famosas conferencias internacionales.
El impacto de la tecnología sobre el planeta no es sólo una preocupación para los “ecólogos ambientalistas”, sino que prepara el futuro desarrollo de la ecología política. Y en este caso adquiriere pertinencia el ejemplo de Fairfield Osborn como ilustración de la evolución de una mentalidad simplemente ambientalista hacia unas posiciones más comprometidas y militantes, a medida que aumenta el convencimiento según el cual, la mal llamada civilización industrial es la mayor responsable del deterioro del medio ambiente.
La publicación de Fairfield Osborn (en 1948) intitulada “Nuestro Planeta saqueado”, es un autentico trabajo pionero de la ecología política, en el cual se analizaron las consecuencias catastróficas hacia las que necesariamente debía llevar la malversación de los recursos naturales. En 1956 se publico el papel del hombre en el cambio de la faz de la Tierra, interesante trabajo de W. L. Tomas, referente al impacto cada vez mayor, y en muchos de los casos perjudiciales del hombre sobre la naturaleza.
Durante largos años, los estudiosos preocupados por el constante aumento del nivel de contaminación como consecuencia del desarrollo industrial sólo encontraban comprensión entre los grupos más sensibles al equilibrio armonioso de la naturaleza. La tónica general era la de un optimismo desmesurado a favor del “desarrollo”, entendido básicamente como un constante crecimiento económico de todas las naciones. Esta filosofía se plasmó de modo evidente al iniciarse la década de 1960, con la proclamación por parte de la ONU del Llamado “decenio del desarrollo”, durante el cual se multiplicaron las iniciativas, presionadas en el mayor de los casos por los países del Tercer Mundo, que no querían continuar siendo naciones parias en un mundo cada vez más rico.
Sin embargo, lo que difícilmente era escuchado en boca de los científicos más responsables, se impuso a la opinión internacional debido a cierto número de catástrofes “ecológicas” que acapararon la atención mundial. La primera fue la del naufragio del superpetróleo Torrey Canyon, al chocar a toda maquina contra los arrecifes de Seven Stones, en el archipiélago de las Scilly, situado al Suroeste de Cornualles, el 18 de marzo de 1967. En pocos días se formó una inmensa “marea negra” con las 107.000 toneladas derramadas de los tanques, que manchó costas y playas de Cornualles, isla de Guernesey y litoral francés de la Bretaña. Principalmente en la comarca de Trèguier. Los esfuerzos realizados para atajar el desastre, a menudo improvisados sobre la marcha, se demostraron todavía más perniciosos que la propia marea negra, cuando alguien se le ocurrió la insólita idea de verter más de 15.000 toneladas de detergente para disolver la mancha de hidrocarburo, con peores efectos que el petróleo sobre la flora y fauna de la zona. A principios de 1969, otra importante marea negra amenazó las costas californianas, contaminando una extensa zona del canal de Santa Bárbara, al producirse un accidente, el 28 de enero, en una de las plataformas offshore que trabajaba frente a las playas norteamericanas.
Pero el asunto no quedó allí, dado que, otras noticias de contaminación industrial alertaron nuevamente a la población mundial, cada vez más consciente de los graves riesgos a que se exponen los hombres, a menudo sin sospecharlos siquiera. La larga historia de la llamada “enfermedad de Minamata”, considerada como una epidemia sin identificar cuando fue detectada por primera vez, en 1953, entre los pescadores de la aldea de Minamata, en la isla de Kyushu (Japón), fue un ejemplo esclarecedor. Para el equipo médico responsable del hospital de Kunamoto, del que depende Minamata, pronto fue diagnosticada la causa de la enfermedad como un envenenamiento del sistema nervioso central causado por mercurio orgánico, comprobándose la presencia de dicho metal en las cloacas de la fabrica química de sociedad Chisso instalada cerca de la aldea; las autoridades gubernativas aceptaron todo tipo de soborno para dificultar las investigaciones, a pesar de que la enfermedad continuaba atacando a los pescadores. Sólo a finales de 1965 (doce años después de los primeros casos) se toman medidas concretas, siendo necesarios otros tres para que la empresa reconociera utilizar mercurio orgánico en secreto, para no revelar el proceso de fabricación de sus productos. Para la población europea, la contaminación del Rhin por endosulfan en 1969, que provocó el envenenamiento de millones de peces y el cese de suministro de agua potable en muchas ciudades ribereñas, principalmente de Holanda, fue otra seria advertencia sobre la fragilidad de la “sociedad de la opulencia” basada en volver artificial el entorno.
Como consecuencia del progresivo desencanto de grandes sectores de la población de los países industrializados frente al “desarrollismo” como panacea universal a los problemas de la humanidad, la voz autorizada de aquellos biólogos, zoólogos, agrónomos y demás científicos que predicaban un mayor respeto a los grandes principios ecológicos fue cada día mas escuchada, sobre todo al adoptar muchos de ellos una línea mas comprometida, insistiendo en aquellos aspectos de la ecología aplicada que tenia mayor incidencia en la problemática actual, tales como la superpoblación, el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación y la destrucción de los ecosistemas vírgenes.
Una trascendental obra que apareció en este periodo fue primavera silenciosa (1962) de la bióloga y escritora estadounidense Rachel Carson. Esta obra llegó a convertirse rápidamente en el libro de texto del ultra ecologismo. En este trabajo se efectuaron una de las más poderosas y conmovedoras denuncias de los efectos nocivos que tenían para la naturaleza el empleo masivo de productos químicos y las consecuencias contaminantes de muchas actividades industriales.
Utilizando un estilo cercano a la ciencia-ficción, analizó cuales serían las consecuencias de la utilización de los pesticidas según las recomendaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, concluyendo que se llegaría a la desaparición total de los pájaros y un profundo desequilibrio de la naturaleza. El libro provocó la reacción de muchos científicos (J. Gordón Edwars, 1962), que lo calificaron de fantasioso. Otros apoyaron a la autora y, al amparo de un extraordinario éxito editorial, lograron que el Departamento de Agricultura revisara su política pesticida y que el DDT fuera prohibido por la legislación estadounidense.
Barry Componer, prestigioso profesor de Bioquímica de la Universidad Washington de San Luís, preocupado ante la opción nuclear cada vez más difundida entre los países industriales como nueva fuente de energía, llegó a ser uno de los dirigentes del naciente movimiento antinuclear y puso su talento, como teórico del ecologismo, en la obra Ciencia y supervivencia (1967). Otro biólogo, Paúl R. Ehrlich, logró gran popularidad con la publicación de la bomba de la población (1968), obra en la que se analizaban los graves problemas que provoca la actual explosión demográfica. Pasando también a la acción, animó, junto con su mujer Anne, el movimiento Crecimiento Demográfico Cero (Zero Population Growth: ZPG), destinado a la vulgarización de las técnicas del control de nacimientos y la promoción de la esterilización Paúl R. y Anne H. Ehrlinch publicaron, Población, recursos y medio ambiente (1970), obra de ecología humana llena de sugerente enfoque al insistir sobre los limites de la tierra y las amenazas ambientales que acechan al hombre y ponen en peligro los ecosistemas. Así mismo, en 1970, Máx Nicholson editó la revolución del medio ambiente, justificando la elección de este titulo porque según él la defensa del entorno sólo era posible con un cambio de cultura.
Como fruto conjugado del trabajo militantes de algunos científicos y de los grupos de investigación y presión sobre la temática ecológica se fueron creando y consolidando, durante la década de 1960, numerosas organizaciones en favor del medio ambiente que dieron origen al ecologismo, entendido como una acción militante en pro de la salvaguarda del entorno, continuamente agredido como consecuencia del actual sistema de civilización industrial, excesivamente orientado hacia el crecimiento económico a corto plazo.
La utilización del término “ecologismo” para definir esta corriente de pensamiento y de acción militante parece especialmente indicada ya que su objetivo principal consiste precisamente en sensibilizar a la opinión pública acerca de las leyes fundamentales de la ecología que condicionan a la propia supervivencia de la humanidad. Por otro lado, la inmensa mayoría de las acciones llevada a cabo por los ecologistas tienen como justificación la defensa del entorno amenazado por un proyecto técnico o especulativo concreto (centrales, nucleares, urbanizaciones, industria, contaminante, transporte peligroso, etc.) dentro del ecologismo existen, como es lógico, grupos de muy variadas ideologías políticas. Sin embargo el denominador común de las principales corrientes es el convencimiento de que la actual tecnología provoca transformaciones que son sensibles a escala planetaria, por lo que deben extremarse las precauciones para no provocar desequilibrio que comprometen la frágil zona en que es posible la vida, la llamada biosfera, sino en su totalidad, si, en aspectos que pueden ser fundamentales para supervivencia del hombre sobre la tierra.
El ecologismo mundial ha multiplicado su iniciativa a partir de la década de 1970, a medida que los distintos gobiernos fueron tomando opciones nucleares con el fin de solucionar la crisis energética. Normalmente, las primeras centrales eléctricas que utilizaron la energía nuclear durante la década de 1950 habían abierto grandes esperanzas de cara al futuro. Sin embargo, pronto se descubrió que la opción nuclear hipotecaba gravemente la humanidad, principalmente por la gran duración de la radioactividad, tanto por los residuos producidos en los reactores como en los mismos reactores, una vez acabados los años de funcionamiento de la central. Por otro lado. Como los procesos elegidos multiplicaban enormemente las cantidades de plutonio esparcidas por el mundo, parecía cada vez más probable la posibilidad de su utilización para la fabricación de nuevas armas atómicas por un mayor número de gobiernos e incluso de grupos incontrolados.
Las campañas antinucleares han ampliado la audiencias de los ecologistas de modo muy considerable en todos aquellos países con programa energético nuclear. El debate nuclear ha servido asimismo para replantear el modelo de civilización al que se aspira, a partir de un tema tan concreto como puede ser el de la energía. Dos autores británicos – E.F. Schumacher, autor de lo pequeño es hermoso (1973), y David Diskson, que publicó, en el mismo año, Tecnología alternativa y políticas del cambio tecnológico han tratado esa problemática de modo especialmente original, porque propugnan autenticas alternativas a la sociedad industrial de los grandes monopolio, a partir de modelos descentralizados.
Es a finales del siglo XX cuando el debate sobre la alimentación y el progresivo agotamiento de los recursos naturales cobró una nueva dimensión porque, como consecuencia del desarrollo industrial, la problemática de la alimentación se ha transformado en la del progresivo agotamiento de los recursos naturales. Los economistas con sensibilidad ecológica han sido los primeros en percatarse de que el crecimiento económico indiscriminado comporta necesariamente la reducción de los recursos no renovables. Kenneth E. Boulding utilizó en 1966 la expresión gráfica de que la Tierra es como una “nave espacial” con unos recursos limitados que deben ser utilizados de modo racional y moderado para asegurar la supervivencia de la humanidad. A partir del convencimiento de que vivimos en un mundo finito, a la filosofía económica basada en el crecimiento exponencial (al estilo de la escuela estadounidense del Instituto Hudson) va oponiéndose otra que no sólo preconiza un crecimiento demográfico cero, sino también un crecimiento económico. A comienzo de la década del 70 el debate sobre el “crecimiento cero” tuvo especial resonancia, debido a la publicación de dos obras significativas: el informe del Club de Roma, denominado Los limites al crecimiento y la carta Mansholt, edición de la que Sicco Leendert Mansholt envió, con fecha 9 de febrero, al presidente de la Comunidad Económica Europea, Franco Maria Malfatti.
Los limites al crecimiento recoge el primer volumen de los trabajos realizados en el System Dynamics Laboratory del Instituto de Tecnología de Massachussets (Massachussets Institute of Technolgy - MIT), bajo la dirección de Dennis L. Meadows, por encargo del CLUB de Roma, presidido por Aurelio Perccel. El trabajo se basa en la teoría de la dinámica de los sistemas de Jay W. Forrester, que preconiza, incluso para mejorar comprender y prever las estructuras sociales, la elaboración de adecuados modelos capaces de ser tratados por computadoras. Después de varios trabajos preparatorios sobre dinámica industrial (1961) y urbana (1969), Forrester publicó el modelo World-2 en su obra Dinámica mundial basándose en un sistema de 45 ecuaciones básicas relacionando seis sectores fundamentales: población, inversión de capital, espacio geográfico, recursos naturales, contaminación y producción de alimentos.
Siguiendo la misma metodología de Forrester, el equipo de Dennis L. Meadows preparó un nuevo modelo, World-3 con 77 ecuaciones básicas que relacionan cinco variables fundamentales: población, producción agrícola, recursos naturales, producción industrial y contaminación. World-3 demostraba que la actual tendencia del mundo llevaba inevitablemente a un colapso que debería producirse antes de un siglo, provocado principalmente por el agotamiento de los recursos naturales. Para remediarlo, proponía siete medidas correctoras a iniciar desde al año 1975, basadas fundamentalmente en la reducción de la producción industrial, la reorientación de las actividades humanas hacia los servicios educativos sanitarios, la mejora en la producción de alimentos básicos y el fomento de una política de reciclado de los residuos.
La Carta Mansholt es el primer comentario autorizado del informe del CLUB de Roma. Además de las variables analizadas por el MIT, Mansholt incluye nuevos sectores “políticos”, tales como la democratización de la sociedad, las relaciones entre los países más o menos desarrollados económicamente, la igualdad de oportunidades y el sentido humano del trabajo. Las estrategias preconizadas por Mansholt corresponden a las propuestas por el equipo de Meadows, aunque incluyen acciones políticas que los investigadores del MIT eludieron deliberadamente, como, por ejemplo, instaurar una reforma aduanera a favor de los productos no contaminantes y reciclables y la necesidad de un Parlamento supranacional con plenos poderes (como mínimo, a escala europea). Mansholt insiste también en la necesidad de sustituir el culto al producto nacional bruto, como máximo exponente del desarrollo, por lo que él llama la “felicidad nacional bruta”, siguiendo ideas que ya fueron anteriormente expuestas por economistas como Paúl A. Samuelson y Jan Tinbergen.
El primer informe del Club de Roma provocó numerosas criticas, entre las que destaca la del equipo interdisciplinario de la Universidad de Sussex, constituido por H. S. D. Cole, C. Freeman, M. Jahora y K. L. Pavitt, que discutió la validez del modelo World-3, precisamente debido al criterio de selección de las variables escogidas. También reconocían que en el informe del MIT adivinaban una intencionalidad política, a pesar de las declaraciones de sus autores, que convertía dicho estudio en un instrumento al servicio de los poderosos, preocupados por la progresiva congestión de las infraestructuras por la generalización del consumo a niveles masificados.
Otra critica que reconoció el propio Mansholt en su carta ya citada era la de no considerar suficientemente las disparidades regionales existentes en el mundo. Sin embargo, no hay que olvidar que el estudio los limites al crecimiento era el primero de los que confió el Club de Roma a distintos equipos de expertos internacionales.
A pesar de sus indudables lagunas, los informes del Club de Roma han aportado nuevos datos incuestionables sobre el progresivo deterioro ecológico, contribuyendo a acrecentar el interés por el uso de la informática en la investigación de los sistemas sociales. Por otro lado, el debate sobre el crecimiento cero está mejor centrado al plantearse de modo indiscutible el carácter finito de nuestro planeta, independientemente de la injusta distribución de recursos que puedan sufrir la humanidad.
1.4 Papel protagónico de Naciones Unidas
La ONU ha tenido un papel preponderante en el tema ecológico, pues ha resultado ser el punto de cita obligado de la mayor parte de los científicos y políticos mundiales interesados por los problemas ambientales, por lo que no es de extrañar que los temas ecológicos hayan sido tratados en profundidad, sobre todo cuando han sido causado de una conferencia o programa a nivel mundial. Por ese motivo, incluso cuando los distintos gobiernos han descuidado el aplicar las recomendaciones de la ONU en sus programas políticos, la obra de sensibilización de la opinión mundial ha sido siempre importante y, a la larga, sus beneficiosas consecuencias se han hecho sentir en muchos de los Estados miembros.
Los temas ecológicos casi han estado en la orbita de interés de la ONU, gracias sobre todo a la UNESCO y a las actividades de los organismos medioambientalitas que lograron el estatuto de consultores de dicha Organización. La anteriormente citada Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de sus Recursos (UICN) es, sin lugar a dudas, el ejemplo más significativo de esa etapa, ya que recogió la tradición de las ligas proteccionistas creadas desde principios del siglo XX, al mismo tiempo que, con el apoyo de la UNESCO, y de las Naciones Unidas, podía iniciar sus famosas Conferencias Técnicas Internacionales para la protección de la Naturaleza (la primera de las cuales se celebró en una de las primeras sedes de la Naciones Unidas a pocos kilómetros de Nueva York, en Lake Success, en 1949). En sus sucesivas ediciones se han tratado muy variados temas ecológicos, tales como el paisaje rural, la flora y la fauna de los países densamente poblados, la problemática de los fuegos agrícolas, el impacto de las centrales hidroeléctricas, los insecticidas y herbicidas, la ecología del hombre en el medio tropical, la erosión y la civilización, etc. Especialmente importante fue el Simposio celebrado en Arusha (Tangañika), en 1961, referente a la conservación los parques naturales en los nueve países independientes del continente africano, cuyas conclusiones fueron incluidas en el programa político formulado por los lideres de las naciones de África fundadores de la Organización de la Unidad Africana (OUA).
La lucha contra el cada día más preocupante problema de la contaminación de la atmósfera y de las aguas han dado pie a continuadas iniciativas por parte de las Naciones Unidas. Así, por ejemplo, la Organización Marítima Consultiva Intergubernamental (OMCL), fundada en 1948 para facilitar el intercambio de documentación técnica sobre el transporte marítimo, se vio obligada a crear un Comité para la Protección del Entorno Marino, ante el continuado vertido de productos petrolíferos y demás contaminantes en las aguas oceánicas. Por su parte, en el orden del día de las distintas conferencias internacionales sobre derecho marítimo se constata una progresiva incidencia de la temática ecológica, no sólo en lo que se refiere al citado problema de la contaminación de las aguas, sino también al tratar sobre la explotación y conservación de las riquezas marítimas. La controversia acerca de las 200 millas de soberanía marítima en la zonas pesqueras, reafirmada principalmente por los países latinoamericanos de la costa del Pacifico, fue un claro ejemplo de esa nueva situación, sin precedentes en el pasado.
Sin embargo, el primer gran debate ecológico a nivel Internacional fue la Conferencia internacional sobre la utilización racional y la conservación de los recursos de la Biosfera celebrada en Paris durante el mes de septiembre de 1968 organizada por la UNESCO, en colaboración con las Naciones Unidas la FAO, la OMS, el programa biológico internacional del consejo internacional de uniones científicas y la UICN, con una participación de 240 delegados procedentes de 63 países y de 90 representantes de organizaciones internacionales. La llamada conferencia de la Biosferas popularizó la imagen de Boulding, de la tierra concebida como una nave espacial de 3500 millones de pasajeros con recursos limitados que deben ser racionalmente utilizados si queremos asegurar la supervivencia de la humanidad. Imágenes auténticamente revolucionarios en un contexto “Desarrollista”, únicamente preocupado por conseguir un incesante crecimiento del PNB, considerado como supremo índice indicativo del progreso de los pueblos, ignorando el grave problema del paulatino agotamiento de los recursos naturales y aceptando como un mal menor necesario las consecuencias contaminantes del desarrollo industrial.
Uno de los frutos mas interesantes de la conferencia de la Biosferas que se inicio, en 1971, fue la propuesta de organizar un amplio programa ecológico interdisciplinario aprobado por la conferencia general de la UNESCO en noviembre de 1970 bajo el titulo de hombres y Biosfera, conocido como programa MAB, debido a las siglas así formadas a partir del titulo en ingles, Man and Biosphere. Este programa incluye cuatro fases de estudios y trece proyectos científicos. Las fases de estudios son las siguientes: Análisis de los sistemas Ecológicos, influencia del Hombre sobre el medio Ambiente y el Medio Ambiente sobre el Hombre, Nivel de integración en espacio, previsión de las acciones a emprender. Por otro lado los treces proyectos científicos incluyen el estudio de los principales ecosistemas mundiales (Selvas, Pastos, Desiertos, Lagos, etc.), la conservación de zonas naturales y recursos genéticos, la investigación sobre las consecuencias de la utilización de pesticidas y abonos, la incidencias de las obras publicas en el entorno, los aspectos ecológicos de la utilización de la energía, las consecuencia de la evolución demográfica y genética y la percepción de la calidad del entorno.
1.5 La Conferencia Sobre el Medio Humano de Estocolmo.
Al mismo tiempo que se preparaba en París la Conferencia de la Biosfera patrocinada por la UNESCO, un embajador ante las Naciones Unidas, el señor Sverker C. Astrom, lograba interesar a dicho organismo para que el tema de la protección del medio ambiente fuera incluido en la agenda de la XXIII Asamblea General decidió únicamente, por medio de la resolución 2398/XXIII, que el secretario general de la ONU recogiera el máximo de datos disponibles y propusiera un plan concreto de medidas de protección del entorno. U Thant entrego su informe, el hombre y su medio ambiente, el 26 de mayo de 1969; la asamblea general decidió que la UNESCO realizara simposios regionales durante los dos siguientes años, a los que seguiría una conferencia mundial sobre el tema de la protección ambiental.
Durante las sesiones del comité preparatorio de las conferencia, integrado por expertos de 27 países, se puso un vez mas de manifiesto el enfrentamiento que oponía entre si a los distintos Estados, según su mayor o menor nivel de industrialización. Para los países subdesarrollado, la preocupación medioambiental nacida en los pases ricos escondían una nueva táctica de los poderosos para asegurarse el disfrute de los recursos naturales, alegando los peligros de la contaminación y del agotamiento de las materias primas si la industrialización se ampliaba al nivel que aspiraban todos los países menos favorecidos.
Como consecuencia de esta disparidad de criterios, la posición de los grupos ecologistas promotores de la conferencia quedaba debilitada, ya que el hecho de pertenecer al bloque de los países industrializados disminuía su credibilidad frente a los representantes de los países subdesarrollados. Sin embargo, el comité preparatorio logro sacar adelante un texto conciliador, el llamado informe Founex, redactado después de una reunión celebrada en la localidad Suiza de dicho nombre, del 4 al 12 de junio de 1971.
Desde otra óptica, puramente política, los países socialistas del este de Europa condicionaban su asistencia a la conferencia a la participación oficial y con pleno derecho de la republica democrática alemana. Al no llegarse a un acuerdo, la representación de los países socialistas Europeos quedo reducida a Rumania y Yugoslavia, con la significativa ausencia de la Unión Soviética y los restantes miembros restantes de Varsovia. La republica popular china, en cambio, decidió participar activamente en la conferencia, en una de sus primeras intervenciones a nivel internacional después de su reciente admisión como miembro de Naciones Unidas, en Octubre de 1971.
A pesar de todos estos inconvenientes, la conferencia de las naciones unidas sobre el medio humano se celebro en Estocolmo, del 5 al 15 de junio de 1972, bajo la presidencia del ministro de agricultura Sueco Ingemund Bengtsson, y con la participación de 1200 delegados que representaban a 110 países. La secretaría general de la conferencia estuvo a cargo del antiguo director general de la agencia canadiense para el desarrollo internacional, Maurice Strong, uno de los principales promotores del encuentro.
Los debates de la conferencia de Estocolmo fueron precedidos por la publicación de un informe oficioso elaborado por más de un centenar de científicos de todo el mundo, y cuya redacción final se responsabilizaron Rene Dubos y Barbara Ward. Denominado Una sola Tierra: el cuidado y conservación de un pequeño planeta, se publico en diez idiomas y fue puesto a disposición de todos los delegados, por iniciativa de la secretaría general de la conferencia.
Las deliberaciones de la conferencia se desarrollaron en tres comités: 1.) Sobre las necesidades sociales y culturales de planificar la protección ambiental; 2.) Sobre los recursos naturales; 3.) Sobre los medios a emplear internacionalmente para luchar contra la contaminación. La conferencia aprobó una declaración final de 26 principios y 103 recomendaciones con una proclamación inicial de lo que se podría llamarse una visión ecológica del mundo, sintetizada en siete grandes principios.
El mayor logro de la Conferencia fue que todos los participantes aceptaran una visión ecológica del mundo, en la que se reconocía, entre otras cosas, que “…El Hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea…, con una acción sobre el mismo que se ha acrecentado gracias a la rápida aceleración de la ciencia y de la tecnología…, hasta el punto de que los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para su bienestar”. Fijándose de manera mas concreta, en las consecuencias sobre amplias zonas del mundo de las actividades de los países industrializados, se constata que “…Vemos multiplicarse las pruebas del daño causado por el hombre en muchas regiones de la tierra: niveles peligrosos de contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos; grandes trastornos del equilibrio ecológico de la Biosfera; destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física, mental y social del Hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja”. A pesar de los criterios opuestos en materia del control de la población, todos los participantes a la conferencia suscribieron que “…El crecimiento natural de la población plantea continuadamente problemas relativos a la preservación del medio y se deben adoptar normas y medidas apropiadas según proceda, para hacer frente a esos problemas”. El reconocimiento del carácter mundial de la problemática ecológica supuso que, además de las acciones a nivel individual y nacional, se insistiera a si mismo en la necesidad “…De una amplia colaboración entre las naciones y la adopción de medidas por las organizaciones internacionales en interés de todos”.
Entre las recomendaciones estrictamente ecológicas cabe destacar las siguientes: preservación de muestras representativas de los ecosistemas naturales en los denominados “Bancos Genéticos”; Protección de especies en peligro, especialmente los grandes cetáceos oceánicos; mantenimiento y mejora de la capacidad de la tierra para producir recursos vitales renovables; planificación de los asentamientos humanos, aplicando principios urbanísticos que respeten el entorno; evitar la contaminación a todos los niveles, estableciendo las listas de los contaminantes mas peligrosos, así como las de aquellos cuya influencia puede ser mas irreversible a largo plazo; creación de un programa mundial sobre el medio ambiente, patrocinado por las Naciones Unidas y destinado a asegurar, al nivel internacional, la protección del entorno.
En otros capítulos, las recomendaciones de la conferencia tradujeron fiel mente la disparidad de criterios existente entre los delegados. Así, por ejemplo, la declaración final incluyo gran numero de reinvidicaciones de los países económicamente subdesarrollados acerca de la segregación racial, la opresión colonial, la necesaria estabilidad de los precios de las materias primas, el desarrollo soberano a la explotación de los recursos naturales, la importancia del desarrollo acelerado y las necesarias transferencias financiera y de tecnología para solucionar los problemas ambientales nacidos del propio subdesarrollo.
A pesar de todas sus limitaciones, la declaración de Estocolmo, como fue conocida periodísticamente el texto elaborado por la conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio humano, constituye un importante documento de referencia obligada por todos aquellos que se interesan acerca de la problemática de la ecología humana. Partiendo de un criterio puramente ecológico, es posible que los textos preparatorios tuvieran mayor rigor científico y la declaración final incluyeran cierto numero de contra sentidos, al preconizar simultáneamente medidas de reducción de la contaminación ambiental y el desarrollo acelerado de proceso industrial en los países del mundo, a pesar de ser la civilización industrial, precisamente, el gran causante de la contaminación y de agotamiento de los recursos naturales. La constatación de estos contrasentidos no invalida, sin embargo, la tesis defendida por los representantes de los países económicamente más pobres, de que la peor de las contaminaciones es la pobreza y que la protección ambiental exige hacer participe a todo los miembros de la familia humana del que se empezaba a denominar “Principio de la calida de Vida”
Las inevitables contradicciones existente el seno de la conferencia de Estocolmo, dieron mayor interés a las distintas reuniones ecologistas que se celebraron en suecia aprovechando la convocatoria de la conferencia de las naciones unidas sobre el medio humano y que intentaron ofrecer autenticas alternativas al callejón sin salida en donde se debatían los representantes del ecologismo oficial. Durante los mismos días de la conferencia, y en la propia ciudad de Estocolmo el Biólogo estadounidenses Barry Componer convoco un foro sobre el entorno, durante el cual se expusieron subjetivas alternativas a la sociedad industrial, preconizando una civilización ecológica respetuosa de los ritmos de la naturaleza y utilizando tecnologías suaves. Otra conferencia alternativa fue la de la asociación Dai-Dong, celebrada a pocos Kilómetros de Estocolmo y en la que se buscó la definición filosófica del ecologismo así como su traducción concreta en géneros de vida.
Al reunirse nuevamente la asamblea general de las naciones unidas, antes de finalizar en el año de 1972 prosiguió el debate sobre la problemática del medio ambiente, a la luz de las conclusiones adoptadas por la conferencia del Estocolmo. Consecuente con la declaración final de la conferencia la asamblea general adopto el 15 de Diciembre la resolución 2997/XXIV, por la que se aprobaba la creación de un programa internacional para salvaguardar el entorno con un consejo director formado por 58 estados, entre los cuales se incluyeron las dos Alemania (a pesar de no se miembro de la ONU) con lo que se subsanó el error que provoco la ausencia de la unión soviética y los restantes países del pacto de Varsovia de la conferencia de Estocolmo.
El nuevo organismo se denominó oficialmente Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y fue elegido por unanimidad como su primer director ejecutivo el canadiense Maurice Strong, que había desempeñado el cargo de secretario general de la Conferencia de Estocolmo. También se decidió que la sede del PNUMA fuera la ciudad de Nairobi (Kenya), para favorecer una mayor participación de los países económicamente subdesarrollados en la problemática del entorno. Las nuevas oficinas del PNUMA fueron inauguradas oficialmente por el presidente Kenyatta el 2 de octubre de 1973.
Con un presupuesto para los cinco primeros años que sobrepasaba escasamente los cinco millones de dólares estadounidenses, PNUMA sólo podía colaborar modestamente a la resolución de los graves problemas ecológicos que tiene planteados el mundo. La labor más inmediata que se propuso fue la coordinación de todos los esfuerzos e iniciativas a favor del medio ambiente que surgieron en los distintos organismos de las propias Naciones Unidas. También seleccionaron ocho sectores económicos, especialmente importantes en la lucha ecológica contemporánea, y a los que dedican especial atención: el petróleo, los vehículos de motor, el hierro y el acero, el tratamiento de las sustancias minerales, los productos químicos y farmacéuticos, la pasta del papel y el papel, las industrias agrícolas, el ocio y el turismo.
En febrero de 1974, en los locales del Centro de conferencia Kenyatta de Nairobi, el PNUMA reunió a representes de 45 países para lanzar el programa Earthwatch, cuya finalidad sería el control de los distintos niveles de contaminación existentes sobre la Tierra. El programa fue aceptado y se decidió la creación de una red mundial de estaciones de control que trabajaran con idéntica metodología y distribuidas de manera que pudiesen registrar no sólo los máximos niveles de contaminación regional, sino también los mínimos, con aquellos porcentajes de variación significativos a escala mundial.
Desde la década de 1950, las Naciones Unidas potenciaron los estudios demográficos con el fin de unificar los criterios para mejorar los censos de población y coordinar la investigación científica ante el cada día más grave problema de la expansión demográfica. Los primeros hitos de esa política fueron las dos primeras Conferencias Mundiales de la Población, celebrada en Roma y Belgrado, en 1954 y 1965 respectivamente.
El secretario general de las Naciones Unidas, Kart Waldheim, anunció el 20 de septiembre de 1972, que en 1974 sería proclamado año Mundial de la población, con la posibilidad de celebrar durante el mismo la III Conferencia Mundial de la Población. Para dicha Conferencia, los representantes de los piases desarrollados del bloque occidental proponían un Plan de Acción Mundial de Población basada en un mayor control de la natalidad, para frenar la que se consideraba desmesurada explosión demográfica mundial. Gran número de países del Tercer Mundo se mostraban reticentes ante ese plan, porque lo consideraban un planteamiento neomaltusianista que atribuía a la superpoblación el origen del subdesarrollo, cuando la verdadera razón se encontraba en la explotación de los países pobres por un reducido número de naciones poderosas. La oposición entre esas dos perspectivas se evidencio durante la celebración de la III Conferencia Mundial de la Población, que se reunió en Bucarest (Rumania), del 19 al 30 de agosto de 1974, congregando a más de 5.000 delegados procedentes de 136 países.
Según los países industrializados del bloque occidental, cuyo principal portavoz era el propio secretario general de las Naciones Unidas, a los que apoyaban, por fidelidad táctica, la India, Indonesia y Bangladesh, la urgencia del Plan Mundial de la Población se basaba en los datos demográficos inapelables que demostraban que la población mundial del año 1974 era de 3.900 millones de habitantes y alcanzaría la cifra de 6.500 millones a finales del siglo XX, con un crecimiento demográfico anual del 2%, lo cual significaba doblar la población mundial en sólo 35 años. Ante tales cifras, era absolutamente necesario aprobar un plan de políticas demográficas dentro de un sistema de programas integrados que trataran de resolver los problemas de desigualdades existentes entre los pueblos. Como propuesta demográfica a corto plazo, se proponía rebajar para 1985 el índice de crecimiento demográfico a corto plazo, se proponía rebajar para 1985 el índice de crecimiento demográfico del 2 al 1,7% , gracias a un índice de crecimiento de población del 0,9% en los países desarrollados y del 2% en los subdesarrollos. Este plan mundial solo seria posible mediante la realización de un amplio programa de control de la natalidad que incluyera la masiva divulgación de los métodos anticonceptivos conocidos hasta el momento, mientras se impulsaba la investigación de procedimientos, tanto a nivel científico como de aceptación psicológica.
La propuesta del Plan Mundial de la Población provocó la oposición de un amplio sector de la Conferencia, incluyendo países tan dispares como la República Popular China, la Unión Soviética, los países socialistas de Europa y la mayor parte de los países latinoamericanos, africanos y asiáticos, así como el propio Vaticano. Los motivos por los que este sector se oponía al Plan Mundial variaban mucho según cada caso. A pesar de ellos, se podrían resumir en tres principales apartados: 1) motivos religiosos, fundamentados en una visión teológica y moral natalista; 2) motivos filosóficos, apoyados en una concepción de la sociedad, asimismo natalista; 3) motivos políticos, debidos a un análisis del subdesarrollo comprendido como una consecuencia de la explotación capitalista y racista. Desde una perspectiva estrictamente demográfica, cabe señalar que único método de control de la natalidad con resultado positivo en el contexto de la actual civilización industrializada ha sido el del aumento del nivel de vida de los países, que ha llevado, como inmediata consecuencia, a una radical inflexión del índice del crecimiento demográfico. En cambio, las campañas masivas de planificación familiar realizadas en los países subdesarrollados se han saldado, infaliblemente, con resultados muy mediocres.
Como era fácil de prever, las resoluciones de la Conferencia se redujeron a un catalogo de buenas intenciones, insistiendo mas en la necesidad de una mayor igualdad y mejor distribución de los recursos naturales, que en la programación de un plan concreto de medidas estrictamente demográficas.
1.6 Iniciativas de los gobiernos.
Las consecuencias cada vez más graves provocadas por la contaminación del entorno han exigido de los gobiernos una progresiva atención hacia la problemática del medio, que se ha traducido, casi siempre, en la creación de nuevos organismos administrativos especializados, al mismo tiempo que se modernizaba la legislación referente a los porcentajes mínimo tolerados de residuos contaminantes devueltos a la naturaleza.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Londres realizó un esfuerzo notable para limpiar su atmósfera del tradicional smog, iniciando asimismo un programa de depuración de las aguas residuales que permitieron que el Támesis recuperara su fauna piscícola. Sin embargo, como observaba atinadamente Edward Goldsmith en su libro ¿Puede sobrevivir Inglaterra? (1971), el ejemplo de Londres no significaba en modo alguno que las islas Británicas hubieran resuelto el problema de la contaminación, sino que se trataba más bien de una costosa operación política de prestigio, cuya finalidad era tratar de disimular el progresivo deterioro medioambiental del conjunto del Reino Unido.
En Estados Unidos, la presión de los ecologistas y la evidencia de los efectos desastrosos de la contaminación lograron que la legislación se hiciera cada vez más exigente en lo que se refiere a los mínimos autorizados de contaminantes devueltos al medio ambiente. Durante la década de 1960 se votaron nuevas leyes sobre la pureza del aire y del agua; en diciembre de 1969 se aprobó una ley de política nacional medioambiental, que constituyó un primer ejemplo de ordenación del entorno considerado como un todo orgánico y tuvo como complemento la creación de una Agencia para la Protección Medioambiental (Enviromental Protection Agency: EPA), organismo especializado en los temas ecológicos.
A partir de 1970, varios gobiernos europeos crearon, asimismo, organismos oficiales para la protección del medio ambiente. A nivel ministerial, la iniciativa más espectacular fue tomada por el Gobierno conservador británico formado como consecuencia del triunfo electoral de junio de 1970. En un libro blanco titulado la reorganización del Gobierno central, publicado en octubre del mismo año, el primer ministro Edward Heath anunció un nuevo estilo de gobierno basado en la agrupación de los ministerios tradicionales en unos pocos “superministerios”, con el fin de organizar el funcionamiento de la administración. Uno de estos “superministerios” fue el del Medio Ambiente, confiado al secretario de Estado para el Medio Ambiente, Meter Walter, como coordinador del trabajo realizado por los antiguos Ministerios de la Vivienda y Gobierno Local, Obras Públicas y Transportes. Unos meses más tarde, en enero de 1971, Francia creó también un Ministerio para la protección de la Naturaleza del Medio Ambiente, que tuvo como titular a Robert Poujade.
Por lo que se refiere a España, en 1971 se creó el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), dependiente del Ministerio de Agricultura, resultado de la reconversión del patrimonio Forestal del Estado y de la Dirección General de Montes, Caza, y Pesca Fluvial.
A pesar de la multiplicación de organismos oficiales para la protección del medio ambiente de diferentes países, la política del gobierno continuaba siendo “desarrollista”: se daba la contradicción de que las peores agresiones contra el equilibrio ecológico eran planificadas por los mismos gobiernos que creaban los organismos de salvaguarda. Los ejemplos ilustrativos de esta contradicción son innumerables: el programa aeronáutico anglofrances Concordé, la construcción de superpetróleros, el potenciar las grandes concentraciones urbanas y la construcción de nuevas ciudades artificiales, etc. La inclusión de la opción nuclear dentro de los planes energéticos de muchos países industrializados es quizás el testimonio más inquietante de esta situación, por que multiplicó las centrales nucleares a través del mundo antes de que se hubieran resuelto muchos de los problemas tecnológicos y facilitó la proliferación de residuos nucleares aptos para la fabricación de armas atómicas.
En Colombia en 1993 se promulgó la ley 99 de 1993, o ley del medio ambiente que permitió la creación y consolidación de Corporaciones Autónomas Regionales, así como la creación del Ministerio del Medio ambiente, entidad rectora de la política ambiental en Colombia.
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Nota del autor/editor: La información del capitulo antecedentes de los negocios ambientales, fue construida por el autor a partir de la secuencia y datos disponibles en www.monografias.com/trabajos7/ecol/ecol.shtml.
Referencias y notas
Harry Clark, gerente de Cambio Climático y Medio ambiente de Agresearch, de Nueva Zelandia, disponible en www.ricardoroman.cl/content/view/54665/Nueva_Zelandia_el_negocio_de_las_exigencias_ambientales.html. consulta realizada el 11 de Diciembre de 2007. particularmente no es un término con el que esté de acuerdo, sin embargo, pone de manifiesto la existencia de un negocio entorno a lo ambiental.
V Conferencia internacional sobre responsabilidad social de la empresa 9 – 11 de diciembre de 2007 hotel Camino Real, ciudad de Guatemala
Revista Forum de Comercio Internacional, Febrero de 2001, pags 3-6.
John Doerr, es un importante capitalista de riesgo en complejo industrial Silicon valey en Estados Unidos., es una voz autorizada en emprendimientos modernos.. la referencia esta basada en una consulta realizada en
Citado en el blog de Eduardo Remolins. www.enpiyama.wordpress.com
Disponible en: http://enpiyama.wordpress.com/2007/10/08/negocios-locales-en-mercado-libre/
http://www.ciberespacio.com.ve/site/p_detalle_evento.asp?id_evento=8538&id_submodulo=22
VILANOVA, Santiago en: Empresarios Verdes para un planeta azul, editorial BLUME, Barcelona, 1994, Pág. 22.